Psicología con Aybar Jelson: El impacto de la Inteligencia Artificial (IA) en la educación.



Mi nombre es Jelson de Jesús Aybar Lanfranco, Psicólogo Escolar; En este espacio exploraremos varios temas relacionados con la Psicología y la Educación, Los mismos y nuevos factores que desafían a la educación en estos tiempos.

Autor: Jelson Aybar Lanfranco

Fecha: 30 de enero de 2026

El impacto de la Inteligencia Artificial (IA) en la educación.

Imagina que cada vez que un estudiante consulta una IA generativa para una tarea, no solo recibe una respuesta perfecta: también se enfrenta a un reflejo sutil de sus emociones más profundas. En mi experiencia como psicólogo educativo, observo que la IA actúa como un "espejo emocional" inesperado. No es solo una herramienta técnica; es un amplificador que expone cómo el alumno maneja la frustración, la impaciencia o el deseo de éxito instantáneo.

¿Qué ve el espejo cuando el estudiante usa IA?

Frustración disfrazada de eficiencia → Muchos piden "resuélveme esto rápido" porque el esfuerzo les genera malestar. La IA entrega la solución en segundos, pero el alivio es temporal: al día siguiente, ante una pregunta similar sin herramienta, surge ansiedad mayor. Es como si el cerebro registrara: No tengo la capacidad.

Euforia por el "logro falso" → Recibir un texto impecable genera dopamina inmediata, similar a un like en redes. Pero este refuerzo externo erosiona la motivación intrínseca: el placer viene del resultado, no del proceso. Con el tiempo, el estudiante evita tareas que no ofrezcan esa gratificación rápida.

Soledad amplificada → La IA responde siempre con empatía simulada (¨¡Excelente pregunta!¨). Algunos adolescentes prefieren charlar con ella que con compañeros, porque no hay riesgo de rechazo. Esto crea un apego sutil, donde la conexión humana parece "demasiado complicada". Aparte, no existen preguntas tontas para la IA.

Este espejo no miente: muestra que la dependencia no es solo cognitiva (descarga de esfuerzo), sino emocional. La IA revela miedos preexistentes al error, a la comparación o al fracaso, y los intensifica si no hay mediación humana. Revela la necesidad de éxito y perfección, aun sin vasto esfuerzo.

Sin embargo, no todo es negativo y no tiene porque serlo, y es que se podría ver o convertir ese espejo en una herramienta de autoconocimiento. En lugar de prohibir el uso de la misma, se podría utilizar como un ejercicio psicológico intencional. Para conocer nuestros límites, capacidades y necesidades. Mirarla como un detector, pues si la misma genera mas ansiedad o dependencia que autonomía, hay que intervenir. 

La IA no reemplaza al humano; lo obliga a mirarse de frente, pero ¿Estamos listos para ese reflejo?


Jelson Aybar Lanfranco

Psicólogo educativo | Mente, aula y futuro digital .

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